El cliente tóxico

La relación entre cliente y proveedor de servicios siempre ha sido desequilibrada.

En caso de que dicho proveedor de servicios sea autónomo, dicha relación casi siempre le deja en desvantaja.

Muchas veces, la relación se convierte en un coste emocional que los ingresos con dicho cliente no compensan. El autónomo suele sacrificar su felicidad profesional, para complacer a ese cliente.

Es importante poder reconocer a ese cliente tóxico. A veces es posible reconocer los indicadores antes de la firma del contrato de servicios, pero casi siempre dichos indicadores aparecen sobre la marcha.

INDICADORES DE CLIENTE TÓXICO:

Cambio de fechas e impuntualidad:

Si el cliente cambia mas de dos veces la fecha de la primera cita, nos hace esperar mas de una hora antes de recibirnos a la hora acordada y deja abierta la posibilidad de ser molestado (puerta abierta, móvil encima de la mesa) puede ser que no valore lo que le aportaríamos.

Habla de los fracasos con los proveedores anteriores:

En caso de que no fuéramos los primeros, sino los terceros o cuartos, puede ser que ningún proveedor anterior haya conseguido satisfacer sus necesidades. Las razones son varias, pero de manera general, no ha podido transmitir claramente lo que quiere y no ha sabido cuantificar el esfuerzo interno (de parte de su empresa) necesario para que le prestemos un buen servicio. Eso ocurre muchas veces en la implementación de sistemas en la empresa, sistemas que van a ser utilizados por personas sin la cualificación necesaria. No involucra a los trabajadores que van a utilizar nuestros servicios en el proceso de contratación. Muchas veces, nos encontramos solos ante empleados que no han sido avisados de la contratación del servicio. Dicha situación crea un ámbito de trabajo negativo.

No respeta los plazos de pago de manera deliberada.

Chantaje:

“con nosotros como cliente, tenéis un chollo”. Dicha frase demuestra un comportamiento dominante, dejando entrever que ser contratado por el es una bendición. Y que tiene derecho a cambiar las reglas del juego, aunque nos perjudique a nosotros.

No se responsabiliza de los fracasos:

Echar la culpa a los anteriores proveedores demuestra que el cliente no quiere ver su parte de responsabilidad.

Prioriza lo que quiere sobre lo que necesita:

Normalmente lo hace cuando ignora los consejos del proveedor de servicios y oculta información que podría mejorar y optimizar la prestación de servicios.

Pide más servicios de lo acordado, pero sin reconocer el coste (no solo financiero) que supone la prestación de servicios adicionales.

Reconocer a un cliente tóxico puede ayudarnos a cerrar mejor un contrato de servicio y a evitar los fracasos como proveedor de servicios, porque al final, el cliente siempre tiene razón…según el cliente…

 

Absolutconsulting

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