Hacia nuevos valores

1964. Esta fecha tiene una importancia crucial para los empleados y trabajadores de las empresas. El concepto y valor del capital humano como factor económico primario se reconoció ampliamente por primera vez con la publicación del libro de Gary. S. Becker ganador del Premio Nobel, con el acertado titulo de CAPITAL HUMANO.

Fue la base, el punto de partida de nuevas corrientes de pensamientos corporativos que poco a poco, sentaron las bases de lo que sería “la creación de valor en las empresas. Hasta la Universidad de Wharton creó hace casi 20 años el Máster en Creación de Valor (MVC – Master in Value Creation).

Antes de 1964, la medición del valor se enfocaba en cosas (materiales y tangibles), como los edificios, las máquinas, e intangibles como las patentes, etc.

No era la primera vez que el valor de las cosas perdía como mínimo una parte de su esencia. Las monedas ya no tenían un valor relacionado con el oro.

Sin embargo, la sociedad busca otras maneras de medir las cosas. Otras maneras de vender, además de buscar lo que hemos perdido a lo largo de las últimas décadas: El anonimato, la independencia y la privacidad.

Los tradicionales piensan en un concepto tradicional de valor, y olvidan que, como lo hizo antes, esta evolucionando.

Es el momento de pararse a pensar a otro nivel, a pensar EN otro nivel. En algunas sociedades se intercambian horas de trabajo como moneda para adquirir e intercambiar bienes, sean vacas, ovejas o semillas. Hasta bienes intangibles pero igual de valiosos como indulto, libertad, protección o conocimiento(s).

¿Por qué no puede existir un sistema de valores que va más allá del sistema de los que nos roban y para los que no somos anónimos, sino mas bien inexistentes como humanos? <demagogía y populismo on>Hablo del sistema bancario</demagogía y populismo off>
¿Por qué tenemos que reducir nuestros sistema de valores a los que (in)justamente han creado un sistema de valores pro domo? Aquí hay un juego de palabras escondido entre mis conocimientos escuetos de latín ya que curiosamente, la expresión pro domo significa “para sus propios intereses”. Intereses…otro termino bancario…

Mi trabajo, lo puedo cobrar en Bitcoins, en Ethereum o en cualquier criptomoneda. De la misma manera, puedo, con una parte de este patrimonio comprar a un indio su fuerza de trabajo mas barata con la misma moneda, y sin tener que desembolsar ni un euro.

¿Habré perdido (mi) tiempo? Si o no. Ya que ese tiempo me permite evaluar cuanto me cuesta disfrutar de una transacción anónima. En ninguna parte esta escrito que haya que intercambiar criptomonedas por dólares, euros o zlotis. Solo hace falta vender algo y pedir que se pague en criptomonedas. Algo que no necesitemos pero que no consigamos vender, y que alguien, poseedor de criptomonedas quiera comprar.

Cuidado, no soy ni un ingenuo, ni un soñador. Se puede ganar o perderlo todo.
Al igual que muchos que han perdido apostando por monedas tan fiables como el dólar, el euro o la libra.
Al igual que muchos que han perdido apostando por materiales como que supuestamente eran el referente de las monedas tradicionales.
Al igual que muchos que han perdido apostando por casas y no han podido ni siquiera recuperar el valor del suelo.

Hay horas en las que no hago nada, y las dedico a indagar, escribir, leer. A veces a ayudar a otros trabajando gratis (lo que es en si una inversión ya que mi trabajo se ve en la red). Que perdería en aceptar un encargo en criptomonedas? Y sobre todo que podría ganar?

Hay valores que están emergiendo porque la sociedad lo pide a gritos. Se llaman Bitcoin, Ethereum, Ripple. Se basa sobre el -”Internet de las cosas” IoT según sus siglas en inglés (Internet of Things – que por cierto ya existe y va mas allá de nuestro Internet actual que es el “internet de la información).

Y no podemos ignorar que un grupo cada vez mayor apueste por esos valores. Y un día, será un grupo lo suficiente fuerte para cambiar las cosas.

Se unirá con AlibabaAmazonFacebook o Google y harán que los bancos nos respeten un poco mas y no nos impongan su escala de valores ya que no serán los únicos en engañarnos…

Lo malo de todo eso, es que haya todavía un puente entre los valores tradicionales y esos nuevos valores, ya que se compran y venden esos últimos pagando con los primeros.
Pero hay una manera de hacerlos exclusivos: cerrando el círculo, obligando a que algunos bienes SOLO se intercambien usando los nuevos valores.

Y puede ser que un dia, un metal como el oro, solo se pueda vender y comprar con criptomonedas.
Puede ser también que los productores de petróleo exijan, (y eso para desestabilizar el dólar o el euro) que se les pague en criptomonedas.

Entonces, el referente serían las fuentes de energías fósiles (igual de volátiles que el oro…).
Entonces como lo hacen con el petróleo  habrá que “minar criptomonedas”. Esa expresión no es un invento mío: hay de momento en España mas de 20,000 personas que la usan mensualmente en el buscador de Google en España (con sus distintas variantes como minar Bitcoins, minar litecoins, etc).

Es el momento no solo de repensar nuestros valores sino de dar su oportunidad de existir a nuevos valores que son mas cercanos a lo que somos: una sociedad en plena evolución.

En 1964, un premio Nobel nos convirtió en un valor para las empresas cuando los bancos no daban ni un [moneda de entonces, como el duro] para los trabajadores de las empresas.

Creo que no hace falta esperar a otro premio Nobel para dar valor a esas cosas por las que los bancos no quieren dar ni un [moneda actual]

Eso si, solo es una opinión.

Absolutconsulting

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