La inteligencia jurídica: el arma contra el narcisismo jurídico

La inteligencia jurídica no existe. Es un concepto que me he inventado, como analogía a la inteligencia económica o mejor, a la inteligencia de negocios, que me es muy familiar ya que uso parte de ella en la implementación de CRM y de ERP.

En la inteligencia de negocios hay un valor fundamental: la información y su tratamiento. De hecho, siempre decimos que la inteligencia de negocios nos da una información que nos permite actuar sin perdida de tiempo.
Sobre todo, la inteligencia de negocios nos impide estar ciegos o mentirnos a nosotros mismos. La información se recopila, gracias a unas funciones o unos algoritmos, nos escupe un resumen que nos obliga a actuar, porque nos pone la verdad ante nuestros ojos

Al nivel jurídico, hay un problema fundamental que se llamaría el narcisismo jurídico. Creemos que nuestras leyes son las mejores, las mas idóneas, y las que valen, aunque estemos en un espacio cuyas decisiones sobre nuestra sociedad se toman mas allá de los pirineos. Mucho mas allá de dichos pirineos.

Puigdemont y la manada: el espejo de nuestro narcisismo.
Curiosamente, Puigdemont y la manada nos deberían dar lecciones de humildad. Son el resultado del uso vago y pasivo de la información que existe y que no queremos ver. Nos removemos en una especie de complacencia jurídica, ignorando los retos jurídicos, y poniendo al descubierto la falta de seguridad jurídica que hay. Nos mentimos a nosotros mismos, dejando que el legado jurídico de las generaciones anteriores decida por la sociedad actual. Los muertos siguen gobernando con el apoyo de los que los vieron morir. Nadie tiene cojones de innovar jurídicamente basándose en la información jurídica que existe mas allá de nuestras fronteras. Y sobre todo nadie quiere prevenir. Mirar hacia el futuro.

Nos convertimos en la risa de los demás dejando perdurar definiciones de delitos que no caben en la sociedad actual, se llamen rebeldía o violación

Unos están casi absueltos y otro(s) esta (n) viviendo de las leyes de otro(s) país(es). Y seguimos sin entender que es el momento de ser inteligentes jurídicamente.

Mercenarios y apóstoles de la ley
Todos están parados. Y no me estoy refiriendo solamente a los que aplican las leyes (que normalmente deberían aplicar la justicia), sino también los mercenarios de la ley: los abogados.
Porque al final, todos tenemos parte de culpa en el estatismo jurídico en el que vivimos: los que tienen otras prioridades, sean políticas, sean de genero, sean sociales.

Puigdemont se ha librado de algo que jurídicamente no existe en otros países, y la manada también.Es el momento de empezar a dejar de mirarnos al ombligo y decidir si es mas importante proteger nuestras leyes arcaicas que de momento protegen de delitos que son mas importantes al nivel político que al nivel social.

Pero para eso, hay que hacer lo que llamo inteligencia jurídica. Eso significa recopilar toda la información necesaria, aunque no nos guste verla. La favorable y la desfavorable.

Ojo. No se trata solo de recopilar autos, o veredictos. El sistema Lexnet ya lo hace. Hablo de usar dicha información y la situación social actual y futura, para adelantarse a la jurisprudencia, y someter el estudio de esos nuevos paradigmas a los legisladores, para que la seguridad jurídica no dependa de un abogado mas inteligente que los demás, sino de la visión pro-activa de los que dicen protegernos.

Así, tal vez Puigdemont hubiera sido perseguido por algo menor, pero sin tener que irse a buscar escudos intraeuropeos, usando todo lo que ofrece la inteligencia jurídica (lo que seguramente hizo, al contraro de sus perseguidres).

Así, tal vez, el abogado de la víctima de la manada (también responsable de la decisión), habría mirado mas allá de factores tradicionales, y habría puesto en la balanza, muchos mas datos que los que tiene la ley española. Hablo de jurisprudencia europea, historial de decisiones de cada juez. Evolución de los conceptos, percepciones de los conceptos.

Pero tampoco se libran los que ahora gritan. El código penal existe desde hace décadas, y los ciegos de ayer son los gritones de hoy. Todo eso por el exceso de narcisismo jurídico y sobre todo, por la falta de inteligencia jurídica.

Básicamente, al igual que la inteligencia de negocios (Business Intelligence), la recopilación de información, su análisis, su tratamiento posterior y su interpretación posterior sin filtros emocionales, patriotismos mal colocados, orgullos sin sentidos, son la clave del éxito. Porque no se podrá negar que la empresa tiene problemas.

Al nivel jurídico, sería lo mismo: el espejo de la inteligencia jurídica mostraría la verdad. Y esa verdad es la siguiente:
jurídicamente, no somos tan guapos como lo pensamos…

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